
el equipo de mis amores el "real madrid" ahora les presento una breve reseña de lo que ha sido y es el mejor equipo del siglo segun la F.I.F.A. y millones de seguidores en todo el mundo.
Escudo
El primer escudo del Madrid Foot Ball Club fue el emblema de la ciudad, el oso y el madroño, ribeteado por dos círculos concéntricos entre los que se inscribía una banda morada. Este escudo añadió la corona a partir de la concesión del título real, en junio de 1920. En las dos décadas siguientes, este escudo, que perdería la corona durante la II Republica, convivió con otro que sustituía el oso y el madroño por la "M" inicial del club, en grande, y las iniciales "F" y "C", en pequeño. Después de la Guerra Civil, el escudo recuperó la corona y utilizó las iniciales en su configuración actual.
Himno
El himno del Real Madrid cantado por José de Aguilar fue tomando forma en un tren que hacía el trayecto Aranjuez-Madrid. En él iban Marino García y su señora, Mercedes Amor Fariña, Antonio Villena Sánchez y
el maestro Cisneros. En unas servilletas de papel del restaurante La Rana Verde se pusieron las primeras notas de lo que sería el himno del Real Madrid. La grabación se hizo en Discos Columbia bajo los arreglos y dirección del maestro Cisneros. Acudió Don Santiago Bernabéu en persona para ver la grabación y en ella intervinieron aparte de José de Aguilar, 32 músicos de aquella época que eran primeras figuras ya que unos eran catedráticos de conservatorio y otros eran integrantes de la Orquesta Nacional de España. En esa grabación estaba Enrique García (violinista), que era el padre del hoy director de orquesta Enrique García Asensio.
En 2002, año del Centenario del Real Madrid, se creó un segundo himno compuesto por Jose Maria Cano y cantado por Plácido Domingo. Este himno no sustituyó al original, sino que ambos conviven en la actualidad como himnos del Real Madrid.
Uniforme

En el acta fundacional del club, en 1902, se especifica que el equipo vestirá, en partidos ordinarios (entrenamientos) blusa blanca, con banda diagonal morada, pantalón azul oscuro y medias oscuras, y en partidos extraordinarios blusa y pantalón blancos con medias negras con vueltas y casquete azul oscuro; los mismos colores que utilizaba, en aquella época, el equipo inglés Corinthians Club de Londres, al que, al parecer, era aficionado el jugador y promotor del Madrid Arthur Johnson. Aunque en la actualidad dicha banda morada ha desaparecido, al igual que el color del pantalón que pasa a ser blanco, las distintas ornamentas del equipaje, tanto en el principal como en el de respeto son ya dominados por el cada vez más emergente mundo del marketing en el fútbol; en la temporada 2006/2007, el equipo luce el logotipo del patrocinador BenQ Siemens y el de Adidas, la marca que les proporciona la indumentaria, además del escudo y un pequeño trofeo que representa que fue el mejor equipo del siglo XX según la FIFA.
El primer escudo del Madrid Foot Ball Club fue el emblema de la ciudad, el oso y el madroño, ribeteado por dos círculos concéntricos entre los que se inscribía una banda morada. Este escudo añadió la corona a partir de la concesión del título real, en junio de 1920. En las dos décadas siguientes, este escudo, que perdería la corona durante la II Republica, convivió con otro que sustituía el oso y el madroño por la "M" inicial del club, en grande, y las iniciales "F" y "C", en pequeño. Después de la Guerra Civil, el escudo recuperó la corona y utilizó las iniciales en su configuración actual.
Himno
El himno del Real Madrid cantado por José de Aguilar fue tomando forma en un tren que hacía el trayecto Aranjuez-Madrid. En él iban Marino García y su señora, Mercedes Amor Fariña, Antonio Villena Sánchez y
el maestro Cisneros. En unas servilletas de papel del restaurante La Rana Verde se pusieron las primeras notas de lo que sería el himno del Real Madrid. La grabación se hizo en Discos Columbia bajo los arreglos y dirección del maestro Cisneros. Acudió Don Santiago Bernabéu en persona para ver la grabación y en ella intervinieron aparte de José de Aguilar, 32 músicos de aquella época que eran primeras figuras ya que unos eran catedráticos de conservatorio y otros eran integrantes de la Orquesta Nacional de España. En esa grabación estaba Enrique García (violinista), que era el padre del hoy director de orquesta Enrique García Asensio.En 2002, año del Centenario del Real Madrid, se creó un segundo himno compuesto por Jose Maria Cano y cantado por Plácido Domingo. Este himno no sustituyó al original, sino que ambos conviven en la actualidad como himnos del Real Madrid.
Uniforme

En el acta fundacional del club, en 1902, se especifica que el equipo vestirá, en partidos ordinarios (entrenamientos) blusa blanca, con banda diagonal morada, pantalón azul oscuro y medias oscuras, y en partidos extraordinarios blusa y pantalón blancos con medias negras con vueltas y casquete azul oscuro; los mismos colores que utilizaba, en aquella época, el equipo inglés Corinthians Club de Londres, al que, al parecer, era aficionado el jugador y promotor del Madrid Arthur Johnson. Aunque en la actualidad dicha banda morada ha desaparecido, al igual que el color del pantalón que pasa a ser blanco, las distintas ornamentas del equipaje, tanto en el principal como en el de respeto son ya dominados por el cada vez más emergente mundo del marketing en el fútbol; en la temporada 2006/2007, el equipo luce el logotipo del patrocinador BenQ Siemens y el de Adidas, la marca que les proporciona la indumentaria, además del escudo y un pequeño trofeo que representa que fue el mejor equipo del siglo XX según la FIFA.
Estadio Santiago Bernabéu

El estadio del Real Madrid es el Estadio Santiago Bernabéu, del que es titular el propio Real Madrid. Obra de los arquitectos Luis Alemany Soler y Manuel Muñoz Monasterio, fue inaugurado el 14 de diciembre de 1947 y posee una capacidad de 80.354 espectadores, todos sentados, y unas dimensiones de 107 x 72 metros. A finales de 2003 fue denominado por la UEFA como Estadio 5 estrellas. El Estadio Santiago encuentra en el Paseo de la Castellana, en el distrito de Chamartín de la Rosa. Ocupa la manzana delimitada por el Paseo de la Castellana y las calles de Concha Espina, Padre Damián y Rafael salgado, y posee un acceso del Metro de Madrid propio, la Estación de Santiago Bernabéu, en la Línea 10.
Antiguos estadios: Campo de la Estrada, Hipódromo, Campo de la Avenida de la Plaza de Toros, Campo de O'Donnell, Velódromo de la Ciudad Lineal, Viejo estadio de Chamartín.
y ahora es tiempo de magia...
el mago zinedine zidane
el mago zinedine zidane
Aquella volea, ¡q
ué momento!Sería injusto resumir la trayectoria deportiva
de Zinedine Zidane en el Real Madrid por aquel remate imposible en la consecución de la Novena Copa de Europa. Podría ser acertado, porque podía ser el mejor resumen de cinco temporadas plagadas de jugadas geniales, gestos maravillosos e infinitos ratos de un fútbol que, ojalá no se de el caso, pero que puede que jamás se repita en el Santiago Bernabéu. Por eso, y para que su estela vaya más allá de aquella volea, sería de justicia rememorar aquellas acciones que siempre serán subrayadas cuando se nombre al inolvidable Zizou. Tanto en el Campeonato de Liga, como en la Liga de Campeones, como en los torneos internacionales (Supercopa de Europa o Intercontinental), ha dejado su impronta de, porqué no, su reconocimiento como uno de los grandes, de los más grandes, de la historia del fútbol.
ué momento!Sería injusto resumir la trayectoria deportiva
de Zinedine Zidane en el Real Madrid por aquel remate imposible en la consecución de la Novena Copa de Europa. Podría ser acertado, porque podía ser el mejor resumen de cinco temporadas plagadas de jugadas geniales, gestos maravillosos e infinitos ratos de un fútbol que, ojalá no se de el caso, pero que puede que jamás se repita en el Santiago Bernabéu. Por eso, y para que su estela vaya más allá de aquella volea, sería de justicia rememorar aquellas acciones que siempre serán subrayadas cuando se nombre al inolvidable Zizou. Tanto en el Campeonato de Liga, como en la Liga de Campeones, como en los torneos internacionales (Supercopa de Europa o Intercontinental), ha dejado su impronta de, porqué no, su reconocimiento como uno de los grandes, de los más grandes, de la historia del fútbol.CHAMPIONS, PARA EMPEZAR (2001-02)
Una vez cerrada su contratación, Zidane tuvo que aclimatarse a la ciudad, a un equipo que ve
nía de éxito tras éxito y a un fútbol que no conocía. Le criticaron y dudaron de su capacidad. Y cómo no, a base de fútbol, del que sólo un superclase como él puede hacer gala, salió adelante. Inició su andadura en la Supercopa de España, levantando el título y congregando a miles de madridistas en el Santiago Bernabéu en pleno mes de agosto. Desde aquel primer gol en la Liga (ante el Betis), que dejaba atrás su complicado debut en Mestalla en un partido bronco, hasta su primera aparición en la Liga de Campeones… Zizou empezó a destilar gotas de su calidad. Fue Vicente del Bosque el técnico que le acogió en su temporada inicial. Se abrían debates sobre su ubicación, que si caído a la izquierda, que si detrás del delantero, que si por delante del medio centro, que sí… Sólo quedaba que la máquina carburara a pleno rendimiento.
Aquel “¡¡Oooohhh!!” de la afición del Sparta de Praga ante la roullette de Zidane en su visita a la capital checa, dio paso a múltiples encuentros donde fue el gran protagonista. En Europa, dio forma a una banda izquierda temida junto a Roberto Carlos. Su conexión, su manera de entenderse, de jugar con la pelota, de desquiciar a los rivales, dio triunfos de relumbrón en el ejercicio
que se cerraría con la Novena Copa de Europa, de la que cualquier comentario quedaría nimio por lo escrito hasta la fecha. Logró su tan anhelado trofeo… pero antes, había paseado su talante por los campos de España. Uno de ellos fue el Camp Nou, donde anotó tanto en la Champions con en el torneo doméstico. Aunque de ese ejercicio, más allá de actuaciones sublimes –como la ofrecida ante el Deportivo-, quedó una imagen casi imposible al controlar un balón en el malacitano campo de La Rosaleda. Pudo redondear su año inicial con la Copa del Rey, pero aquella maldita noche, un soberbio cuadro gallego impidió que lograra saludar a Su Majestad como campeón del torneo del K.O, decepción que se prolongó en el Campeonato del Mundo debido a la sobrecarga de partidos que sufrió por el agotador calendario.
Debut con títuloCon esta cara de satisfacción cerró Zidane su primer partido de blanco, y con una copa de más.
nía de éxito tras éxito y a un fútbol que no conocía. Le criticaron y dudaron de su capacidad. Y cómo no, a base de fútbol, del que sólo un superclase como él puede hacer gala, salió adelante. Inició su andadura en la Supercopa de España, levantando el título y congregando a miles de madridistas en el Santiago Bernabéu en pleno mes de agosto. Desde aquel primer gol en la Liga (ante el Betis), que dejaba atrás su complicado debut en Mestalla en un partido bronco, hasta su primera aparición en la Liga de Campeones… Zizou empezó a destilar gotas de su calidad. Fue Vicente del Bosque el técnico que le acogió en su temporada inicial. Se abrían debates sobre su ubicación, que si caído a la izquierda, que si detrás del delantero, que si por delante del medio centro, que sí… Sólo quedaba que la máquina carburara a pleno rendimiento.Aquel “¡¡Oooohhh!!” de la afición del Sparta de Praga ante la roullette de Zidane en su visita a la capital checa, dio paso a múltiples encuentros donde fue el gran protagonista. En Europa, dio forma a una banda izquierda temida junto a Roberto Carlos. Su conexión, su manera de entenderse, de jugar con la pelota, de desquiciar a los rivales, dio triunfos de relumbrón en el ejercicio
que se cerraría con la Novena Copa de Europa, de la que cualquier comentario quedaría nimio por lo escrito hasta la fecha. Logró su tan anhelado trofeo… pero antes, había paseado su talante por los campos de España. Uno de ellos fue el Camp Nou, donde anotó tanto en la Champions con en el torneo doméstico. Aunque de ese ejercicio, más allá de actuaciones sublimes –como la ofrecida ante el Deportivo-, quedó una imagen casi imposible al controlar un balón en el malacitano campo de La Rosaleda. Pudo redondear su año inicial con la Copa del Rey, pero aquella maldita noche, un soberbio cuadro gallego impidió que lograra saludar a Su Majestad como campeón del torneo del K.O, decepción que se prolongó en el Campeonato del Mundo debido a la sobrecarga de partidos que sufrió por el agotador calendario.Debut con títuloCon esta cara de satisfacción cerró Zidane su primer partido de blanco, y con una copa de más.
REY DEL MUNDO, EUROPA Y ESPAÑA (2002-03)
Segunda temporada, tercer título. Porque en Mónaco, y ante el Feyenoord,
levantaba la Supercopa de Europa horas antes de que Ronaldo pasara a engrosar la plantilla del Real Madrid. Era una ilusión que mantenía desde la aparición del Fenómeno al más alto nivel. Juntos, iban a destrozar defensas rivales por la complicidad que existía entre ambos. Precisamente, el día que el Bernabéu aguardaba impaciente la presencia de Ronie, Zidane dejó uno de sus destellos. Controló un balón llovido del cielo, la dejó muerta, mandó a Abelardo al córner tras un regate, y puso en la escuadra del Alavés un remate de categoría. Estaba enchufado y enrachado. Su estado de forma quedó patente en un partido, a priori, de rango menor. En Atenas, ante el AEK, y cuando el bregador cuadro heleno tenía contra las cuerdas a los blancos, él, junto a Guti, dio una lección de carácter… y de fútbol. Refrendó su condición de mejor futbolista del mundo en diciembre, cuando ante el Olimpia en Japón, ayudó a levantar la Copa Intercontinental a sus compañeros. El mundo estaba a sus pies.
Cerraba el 2002 con tres trofeos y con el público entregado a su causa. El año que se abría lo iba a hacer con un recital. Ni la lluvia, ni la dureza del Valencia, impidieron que el ‘5’ abriera la caja de sus recursos para liderar al Madrid a un triunfo que allanaba el camino hacia la consecución de su primer título de Liga que llegaría en el mes de julio ante el Athletic. Aunque antes, prosiguió su idilio con la Liga de Campeones en dos actuaciones dignas de ser recordadas. La primera, en Old Trafford el día del hat-trick de Ronaldo cuando el Madrid aseguraba el pase a la siguiente ronda. Y por último, aunque de sabor agridulce, un partido intenso, lleno de ritmo, de ocasiones… y de mala suerte ante la Juventus en semifinales. Aquel 2-1 del Bernabéu fue insuficiente en Delle Alpi, pero sirvió para demostrarle a la Europa futbolística quién marcaba los tiempos en el balompié.
SIETE MESES DE LOCURA (2003-04)
Para ser fiel a sus costumbres, inició su tercera temporada con un título más: la Supercopa de España ante el Mallorca en el estreno de Beckham en el Bernabéu. Con Carlos Queiroz en el banquillo, y un Real Madrid pletórico e intratable tanto en España como en el Viejo Continente, Zidane manejaba los hilos a su antojo. Conectaba con Raúl, sintonizaba con Ronaldo, se intercambiaba con Figo y jugaba a pases teledirigidos con Beckham y Roberto Carlos. Así llegaron las exhibiciones ante el Valladolid (7-2) o el Racing (3-1) . En la Copa de Europa, el destino quiso que se cruzara con el equipo de su infancia: el Olympique de Marsella. En Madrid, maravilló a sus compatriotas (4-2), y en la localidad marsellesa sólo pudo agradecer el recibimiento y el trato dispensado por sus conciudadanos. Caminaba firme el equipo, e imponía a su paso Zizou. Tiempos en los que calentaba el gélido estadio de Zorrilla o hacía vibrar al Bernabéu con movimientos inimitables ante el Celta.
Líderes en España, máximos favoritos en Europa, y dejando rivales en la cuneta en la Copa del Rey. Eran tiempos de esplendor que prosiguieron en los albores de 2004. Se lució ante el Bayern Munich en una eliminatoria eléctrica que se resolvió gracias a un tanto suyo hasta que… el equipo se bloqueó. Caprichos de la competición, del des
tino o de, sencillamente el fútbol, se acabó la gasolina. Derrota en la final copera ante el Zaragoza, eliminación inesperada ante el Mónaco tras golear en la ida, y pérdida de la distancia con el Valencia en la Liga. Zidane sufría, pero aún hubo tiempo para que dejara un nuevo recital. El Sevilla, equipo al que más goles ha marcado en su trayectoria como madridista, sufría, bajo un tremendo aguacero, la vuelta del francés. Sólo la Supercopa de España engrosó sus vitrinas en un ejercicio que estuvo a punto de ser histórico.
TIEMPOS DIFÍCILES (2004-05) Aquellos problemas que habían marcado el cierre de la temporada anterior continuaron en la que se iniciaba, ya sin su presencia en la selección francesa. Había decidido, tras años de múltiples viajes, concentraciones, días fuera de casa y cansancio acumulado, centrarse en su familia y en el Real Madrid. No quería distracciones, también tenía presente el precio que había pagado en el Mundial de 2002, y quería ser justo con su carrera deportiva. Tardó en carburar su maquinaria, y la mejor versión de Zidane ese año aparecería en 2005. Pasaron Camacho y García Remón por el banquillo, antes de que el galo empezara a sentirse todo lo cómodo que necesitaba sobre la cancha. Marcó el tanto de la victoria en aquella famosa tarde de los seis minutos ante la Real Sociedad, que le cargó de confianza. Estuvo a tope en el corto triunfo ante la Juventus, su ex equipo, que precedería a la eliminación en octavos de final. Vivió de cerca la caída en la Copa del Rey ante el Valladolid, en un partido sin explicación y que volvía a dejar sin el único trofeo que no ha conquistado vestido de blanco.
El primer tramo de la temporada había sido para olvidar… pero quedaban meses para disfrutar de su magia. En el Clásico, con gol y asistencia incluida; en una portentosa actuación ante el Espanyol en el Santiago Bernabéu; en Sevilla donde silenció el Sánchez Pizjuán con un tanto lleno de rabia… y en el día que era protagonista frente al Villareal porque en el coliseo madridista se rodaba su película, Zidane despejó los comentarios que le señalaban como uno de los culpables del bajo rendimiento del equipo. Año sin títulos, pero de demostración de orgullo y compromiso con una camiseta con la que siempre se sintió identificado.
EL AÑO DEL ADIÓS (2005-06)
Pese a la renovación que había hecho efectiva con anterioridad, los rumores sobre su retirada iban en aumento. El protagonista ni afirmaba ni desmentía, sólo se centraba en el fútbol.
Ante los problemas de Francia, y el clamor popular, Zidane regresaba a la selección junto a otros históricos como Makelele. El mal papel en la Eurocopa de Portugal le hacía sentirse en deuda con el equipo que había aupado a lo más alto. En el Madrid, la situación era complicada. Luxemburgo continuaba en el banquillo, pero las lesiones impedían que cogiera su ritmo de crucero. Sufrió en el inicio del campeonato, no podía colaborar con sus compañeros y los contratiempos se sumaban. Al igual que sucediera en la 2004-05, el cambio de año le sentó bien. Dejó atrás lesiones, y ya con López Caro dirigiendo el equipo, logró sus mejores números. Así llegaron sus últimas grandes actuaciones, y siempre, para alegría de los aficionados que acudían al Santiago Bernabéu, escenario de sus mejores recitales. Primero ante el Espanyol, y sobre todo, en segundo lugar, ante el Sevilla. Aquel día firmó su único hat-trick como futbolista profesional. Pese a que el encuentro fue en el mes de enero, fue su mejor tarjeta de despedida para el madridismo, que aguardará a la última cita de la temporada en Chamartín ante el Villarreal, para devolverle al inimitable Zinedine Zidane sus cinco años de fútbol irrepetible.
levantaba la Supercopa de Europa horas antes de que Ronaldo pasara a engrosar la plantilla del Real Madrid. Era una ilusión que mantenía desde la aparición del Fenómeno al más alto nivel. Juntos, iban a destrozar defensas rivales por la complicidad que existía entre ambos. Precisamente, el día que el Bernabéu aguardaba impaciente la presencia de Ronie, Zidane dejó uno de sus destellos. Controló un balón llovido del cielo, la dejó muerta, mandó a Abelardo al córner tras un regate, y puso en la escuadra del Alavés un remate de categoría. Estaba enchufado y enrachado. Su estado de forma quedó patente en un partido, a priori, de rango menor. En Atenas, ante el AEK, y cuando el bregador cuadro heleno tenía contra las cuerdas a los blancos, él, junto a Guti, dio una lección de carácter… y de fútbol. Refrendó su condición de mejor futbolista del mundo en diciembre, cuando ante el Olimpia en Japón, ayudó a levantar la Copa Intercontinental a sus compañeros. El mundo estaba a sus pies.Cerraba el 2002 con tres trofeos y con el público entregado a su causa. El año que se abría lo iba a hacer con un recital. Ni la lluvia, ni la dureza del Valencia, impidieron que el ‘5’ abriera la caja de sus recursos para liderar al Madrid a un triunfo que allanaba el camino hacia la consecución de su primer título de Liga que llegaría en el mes de julio ante el Athletic. Aunque antes, prosiguió su idilio con la Liga de Campeones en dos actuaciones dignas de ser recordadas. La primera, en Old Trafford el día del hat-trick de Ronaldo cuando el Madrid aseguraba el pase a la siguiente ronda. Y por último, aunque de sabor agridulce, un partido intenso, lleno de ritmo, de ocasiones… y de mala suerte ante la Juventus en semifinales. Aquel 2-1 del Bernabéu fue insuficiente en Delle Alpi, pero sirvió para demostrarle a la Europa futbolística quién marcaba los tiempos en el balompié.
SIETE MESES DE LOCURA (2003-04)
Para ser fiel a sus costumbres, inició su tercera temporada con un título más: la Supercopa de España ante el Mallorca en el estreno de Beckham en el Bernabéu. Con Carlos Queiroz en el banquillo, y un Real Madrid pletórico e intratable tanto en España como en el Viejo Continente, Zidane manejaba los hilos a su antojo. Conectaba con Raúl, sintonizaba con Ronaldo, se intercambiaba con Figo y jugaba a pases teledirigidos con Beckham y Roberto Carlos. Así llegaron las exhibiciones ante el Valladolid (7-2) o el Racing (3-1) . En la Copa de Europa, el destino quiso que se cruzara con el equipo de su infancia: el Olympique de Marsella. En Madrid, maravilló a sus compatriotas (4-2), y en la localidad marsellesa sólo pudo agradecer el recibimiento y el trato dispensado por sus conciudadanos. Caminaba firme el equipo, e imponía a su paso Zizou. Tiempos en los que calentaba el gélido estadio de Zorrilla o hacía vibrar al Bernabéu con movimientos inimitables ante el Celta.
Líderes en España, máximos favoritos en Europa, y dejando rivales en la cuneta en la Copa del Rey. Eran tiempos de esplendor que prosiguieron en los albores de 2004. Se lució ante el Bayern Munich en una eliminatoria eléctrica que se resolvió gracias a un tanto suyo hasta que… el equipo se bloqueó. Caprichos de la competición, del des
tino o de, sencillamente el fútbol, se acabó la gasolina. Derrota en la final copera ante el Zaragoza, eliminación inesperada ante el Mónaco tras golear en la ida, y pérdida de la distancia con el Valencia en la Liga. Zidane sufría, pero aún hubo tiempo para que dejara un nuevo recital. El Sevilla, equipo al que más goles ha marcado en su trayectoria como madridista, sufría, bajo un tremendo aguacero, la vuelta del francés. Sólo la Supercopa de España engrosó sus vitrinas en un ejercicio que estuvo a punto de ser histórico.TIEMPOS DIFÍCILES (2004-05) Aquellos problemas que habían marcado el cierre de la temporada anterior continuaron en la que se iniciaba, ya sin su presencia en la selección francesa. Había decidido, tras años de múltiples viajes, concentraciones, días fuera de casa y cansancio acumulado, centrarse en su familia y en el Real Madrid. No quería distracciones, también tenía presente el precio que había pagado en el Mundial de 2002, y quería ser justo con su carrera deportiva. Tardó en carburar su maquinaria, y la mejor versión de Zidane ese año aparecería en 2005. Pasaron Camacho y García Remón por el banquillo, antes de que el galo empezara a sentirse todo lo cómodo que necesitaba sobre la cancha. Marcó el tanto de la victoria en aquella famosa tarde de los seis minutos ante la Real Sociedad, que le cargó de confianza. Estuvo a tope en el corto triunfo ante la Juventus, su ex equipo, que precedería a la eliminación en octavos de final. Vivió de cerca la caída en la Copa del Rey ante el Valladolid, en un partido sin explicación y que volvía a dejar sin el único trofeo que no ha conquistado vestido de blanco.
El primer tramo de la temporada había sido para olvidar… pero quedaban meses para disfrutar de su magia. En el Clásico, con gol y asistencia incluida; en una portentosa actuación ante el Espanyol en el Santiago Bernabéu; en Sevilla donde silenció el Sánchez Pizjuán con un tanto lleno de rabia… y en el día que era protagonista frente al Villareal porque en el coliseo madridista se rodaba su película, Zidane despejó los comentarios que le señalaban como uno de los culpables del bajo rendimiento del equipo. Año sin títulos, pero de demostración de orgullo y compromiso con una camiseta con la que siempre se sintió identificado.
EL AÑO DEL ADIÓS (2005-06)
Pese a la renovación que había hecho efectiva con anterioridad, los rumores sobre su retirada iban en aumento. El protagonista ni afirmaba ni desmentía, sólo se centraba en el fútbol.
Ante los problemas de Francia, y el clamor popular, Zidane regresaba a la selección junto a otros históricos como Makelele. El mal papel en la Eurocopa de Portugal le hacía sentirse en deuda con el equipo que había aupado a lo más alto. En el Madrid, la situación era complicada. Luxemburgo continuaba en el banquillo, pero las lesiones impedían que cogiera su ritmo de crucero. Sufrió en el inicio del campeonato, no podía colaborar con sus compañeros y los contratiempos se sumaban. Al igual que sucediera en la 2004-05, el cambio de año le sentó bien. Dejó atrás lesiones, y ya con López Caro dirigiendo el equipo, logró sus mejores números. Así llegaron sus últimas grandes actuaciones, y siempre, para alegría de los aficionados que acudían al Santiago Bernabéu, escenario de sus mejores recitales. Primero ante el Espanyol, y sobre todo, en segundo lugar, ante el Sevilla. Aquel día firmó su único hat-trick como futbolista profesional. Pese a que el encuentro fue en el mes de enero, fue su mejor tarjeta de despedida para el madridismo, que aguardará a la última cita de la temporada en Chamartín ante el Villarreal, para devolverle al inimitable Zinedine Zidane sus cinco años de fútbol irrepetible.
2 comments:
Todo muy bien, lo ùnico malo es tu aficiòn a los de amarillo, pero bueno, ahora nos ocuap algo màs importante, el poderoso y glorioso REAL.
Desde que yo recuerdo, me gusto el Madrid y cuando Hugo llegò, fuè la locura, aùn recuerdo los juegos que pasaban en canal 4 de televisa cada sàbado y era una delicia ver esa maravillosa quinta del Buitre.
Hugo, Sanchis, Butragueño, Michel y mmmm....chin se me olvido el otro, paco gento? Y esas cabriolas y formas de festejar de Hugo, esos duelazos contra los cules. pfff...
HALA MADRID !!! dice mi chica de blanco, HALA MADRID dicen los que saben de fùtbol, HALA MADRID como el màs grande y que màs pasiòn genera, donde los mejores jugadores quieren aterrizar, pero pocos son los que se visten con el uniforme màs bello del mundo. EL BLANCO DEL REAL MADRID.
muy bien mi ALEX
Bueno, te extiendo la invitaciòn a visitar mi espacio y el de MSN tambièn, CLIENTAZO del amèrica.
Y no te queda hablar, ya les ganamos a tus aguilas blancas, a tus huilas amarillas, o sea, hello !!
asi que calladito se me va màs bonito, como el pelòn de Manolo Lapuente, calladito tshhhh.... oye por cierto, que bonitos payasos esos de amarillo, pero mejor los elefantotessss.....JAJAJAJA.
Que bonito circo, 2-0 el año pasado fue 1-0, me pregunto si el que viene seran 3 a cero JAJAJAJA....CLIENTAZOS
Israel
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